En primer lugar, quiero felicitar a Tomas Manosalva y en general al comité organizador del evento, pues salvo algún pequeño retraso en el inicio de las ponencias, todo estuvo acorde según lo estipulado en el programa.
Agradezco en nombre de la Juventud de Espacio Anna Frank por el buen trato que recibimos en todo momento por parte del personal de AMISRAEL y de la B’nai B’rith.
Con relación a las ponencias, quiero decir que todas fueron de muy alto nivel, pienso que cada uno de los expositores se esforzó por trasladar el mensaje de dialogo a la audiencia, creo que en definitiva ese fue el principal objetivo del evento.
Sin embargo, pienso que desde una óptica juvenil, es importante que en futuras actividades se explique en detalle que tipo de proyectos, programas, etc., se van a poner en práctica para promover el dialogo interreligioso entre judíos y cristianos. Si bien se planteó que la iniciativa debe venir desde los experimentados líderes religiosos, es menester incluir a los jóvenes en la planificación de las actividades ó en su defecto informarles a tiempo para que estos puedan incorporarse a las dinámicas propias del dialogo.
En estos tiempos modernos, la juventud es un terreno fértil para aquellos que desean sembrar el odio y fomentar el desinterés por las opiniones de los demás. Frente a esta situación, creo que tanto el judaísmo como el cristianismo tienen el gran reto de sembrar amor y defender el verdadero pluralismo, aquel que con respeto reconoce la diversidad, la diferencia, y el derecho a pensar distinto.
Aplaudo la iniciativa de este 1er. Dialogo Judeo-Cristiano, y espero poder acompañarlos en futuras ocasiones.
Nicolás Obregón.