Después de todo lo sucedido con la mal llamada “flotilla de la paz” en aguas internacionales cercanas a la franja de Gaza, han sido miles los señalamientos contra el pueblo judío en todo el mundo. No han tardado los llamados especialistas y expertos internacionales en condenar a priori los acontecimientos. Cualquier cantidad de comentarios negativos y comparaciones inverosímiles del conflicto palestino-israelí con procesos históricos tan espeluznantes cómo el que dejó el nazismo en todo el mundo se encuentran a la orden del día. Sí, insisten en acusar a Israel de ser un Estado racista y genocida.
Honestamente, no puedo dejar de sorprenderme ¿Cómo puede haber gente hoy en día en pleno siglo XXI, dedicada a hacer tan absurdas afirmaciones? Definitivamente, he llegado a la conclusión de que lo hacen por dos motivos: 1) a raíz de un elevado nivel de ignorancia respecto a la historia universal y a uno de los crímenes más atroces presenciados por la humanidad; ó 2) lo hacen intencionalmente, adrede, buscando provocar y amedrentar a cierto tipo de público.
Permítanme abordar algunos elementos. Primero, un pequeño background histórico: El régimen nazi, fue uno de los sistemas totalitarios más aterradores del siglo XX. Fue expansionista, puesto que empezó en Alemania, pero tenía aspiraciones de controlar totalmente Europa, para luego seguir con el resto del mundo. Fue racista y asesino, toda su política interna se basó en el rechazo, exclusión, discriminación y exterminio parcial de todos los grupos que consideraban inferiores a ellos, entiéndase, negros, minusválidos, gitanos, y homosexuales. A los judíos, se les aplicaron todas las medidas anteriores, con una diferencia, se buscó exterminarlos totalmente no sólo de Alemania, sino de todos los países ocupados por el eje durante la II Guerra Mundial. Esto, se llevó a cabo mediante un minucioso plan, a través de un sistema de muerte. Lo que conocemos hoy en día cómo genocidio: el exterminio total de un grupo de personas por motivos étnicos, religiosos, políticos, sociales, y culturales. Los judíos, fueron víctimas de genocidio así cómo fue víctima el pueblo armenio de las atrocidades perpetradas por los jóvenes turcos en el antiguo imperio otomano entre 1915 y 1917, igualmente cómo lo padecieron los tutsis de mano de los hutus en Rwanda en el año de 1994.
Ahora bien, para entender el conflicto entre palestinos e israelíes probablemente serían necesarios muchos más de cuarenta folios como este. Empero, brevemente me parece importante señalar ¿Que sucede actualmente? Sí, es cierto que existe una alta tensión entre ambos bandos. Si, existen constantes enfrentamientos. Sí, los habitantes de la ciudad de Sderot en Israel constantemente son víctimas de misiles “caseros” lanzados por Hamas desde la franja de Gaza. Sí, muchos civiles palestinos han sufrido debido a las incursiones del ejército israelí en Gaza. Sí, también hay radicales en ambas partes que contribuyen a que el conflicto cada día se agrave más y más. Lo que no es cierto, es que exista un plan o un sistema elaborado y puesto en práctica por el Estado israelí para exterminar ó erradicar al pueblo palestino. Esto es totalmente falso. Con sus altos y bajos, judíos y musulmanes han coexistido por más de 62 años en Israel desde la creación del Estado en 1948. De la misma manera, judíos y musulmanes viven en la democracia israelí, gozando de derechos políticos, sociales, y económicos en condiciones de igualdad.
Cierto es, que la realidad política-jurídica en Gaza es muy distinta, allí existe un conflicto armado, hay un bloqueo militar. En este sentido, para analizar lo que ocurre y ha estado ocurriendo durante los últimos años, es menester analizar la situación bajo la lupa de las leyes internacionales de guerra, y no de la paz. Esto es: Derecho del Mar, los 4 Convenios de Ginebra y sus 2 Protocolos Adicionales. Quizás sea un poco atrevido, pero me veo en la obligación de preguntar ¿Qué pasa con el bloqueo? Israel y muchos otros países occidentales señalan que este es necesario para evitar la entrada de armas nucleares a Gaza, que servirían en definitiva para que grupos radicales como Hamas y Hezbollah llevaran a cabo su cometido público y expreso: borrar a Israel y a los israelíes del mapa mundial ¿Es un argumento válido, o no? Otros actores le exigen al gobierno de Netanyahu levantar el bloqueo, pero ¿Qué pasa con Egipto? Este país árabe también ha bloqueado la franja, y no hay pronunciamiento alguno ¿Por qué una medida distinta para Israel que para los demás países?
Cabe preguntarse también, cuando se hacen señalamientos generalizados hacia: “los judíos esto, los judíos aquello”, ¿Se refieren al gobierno israelí? ¿A los judíos norteamericanos? ¿A los venezolanos? ¿A todos los judíos del mundo? Porque pareciera que judíos son todos, sin tomar en cuenta que quizás hay muchos que pueden no estar de acuerdo con el gobierno conservador de Netanyahu. Una y otra vez quedan evidenciados los prejuicios y los estereotipos en su máxima expresión ¿Es que no hemos aprendido?
Todos los que somos humanistas, y que nos interesamos por la protección de la persona humana, debemos rechazar cualquier acto, acción, o evento que atente contra la vida de cualquier ser humano. Y es por esto que no aplaudo las acciones del ejército israelí. Pero vale preguntar a todos los apresurados en categorizar y condenar férreamente lo acontecido en mayo de este año ¿Dónde estaban cuando se suscitaron los crímenes de guerra en el año 2004 en Darfur? ¿Por qué no rechazaron los crímenes cometidos en Chechenia? ¿Qué opinan de lo que sucede hoy en China con los tibetanos? Por lo pasional de las críticas hacia Israel, cualquiera pudiera decir que se trata de personas que esperaban cualquier accionar del ejército o del gobierno israelí para señalar, discriminar y estereotipar a todo el pueblo judío. Y pregunto nuevamente ¿Por qué no se pronuncian cada vez que el pueblo israelí ha sido víctima de acciones violentas y terroristas en su contra? ¿Qué dicen al respecto?
La verdad es, que no se trata de justificar a ninguna de las partes, sino de ser objetivos y analizar, si de analizar se trata, correctamente. Pero una realidad es, que si lo que los mueve a señalar o a categorizar negativamente es un miedo irracional y enfermizo hacia los judíos, eso se llama Judeofobia.
Nicolás Obregón, Int.