RESEÑA/Premio B’nai B’rith de Derechos Humanos 2009
El Espacio Anna Frank: orgulloso ejemplo en el fomento de valores para la convivencia
No es tarea fácil, pero en sus tres años de vida, esta asociación civil sin fines de lucro ha desplegado un intenso y variado programa de actividades que buscan concienciar —mediante el diálogo, la reflexión y el hecho cultural— a la sociedad venezolana y contribuir a su encauzamiento por caminos de paz, tolerancia y respeto de las diferencias. Hoy por hoy y a través de un significativo galardón, B’nai B’rith de Venezuela reconoce y celebra los frutos de ese esfuerzo continuo
La labor que desde octubre del 2006 viene llevando a cabo el Espacio Anna Frank (EAF) recibió un importante estímulo el pasado 3 de diciembre, con el otorgamiento —por parte del Consejo Nacional de la Fraternidad Hebrea B’nai B’rith de Venezuela— del Premio de Derechos Humanos 2009, en reconocimiento a la promoción de la coexistencia armónica, la tolerancia y el respeto, entre otros valores indispensables para el logro de un sociedad libre de prejuicios. La distinción se entregó en la sede de BB en Altamira, durante un acto que contó con Alberto Jabiles, vicepresidente ejecutivo del Distrito XXIII de B’nai B’rith (BB) Internacional, como maestro de ceremonias, y al que asistieron dirigentes comunitarios, representantes diplomáticos y de los medios de comunicación, así como numerosos miembros de la kehilá.
El reto de crear conciencia
Son muchas las personas que trabajan en la preparación y realización de actividades ideadas por el EAF, siempre con miras a lograr un efecto multiplicador, despertando cada vez más conciencias y sensibilidades entre los venezolanos en cuanto a valores democráticos, respeto a las diferencias, coexistencia pacífica y valentía moral. El mismo nombre de la institución alude al marco en que se llevan a cabo estos objetivos: un “espacio”, un punto de encuentro de las artes, la cultura y la educación, instituido en memoria de Anna Frank, la niña judía alemana que dejó constancia en su célebre Diario del tiempo que pasó oculta en un desván en Ámsterdam y que, finalmente, no logró salvarse de la saña nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La figura de Anna surge como referente y argumento en la lucha contra la intolerancia, el odio y la ignorancia de los males morales que han alcanzado su paroxismo en ciertos momentos de la Historia.
Entre las exitosas iniciativas promovidas por el EAF se cuentan las exposiciones De la Bauhaus a la Ciudad Blanca de Tel Aviv; Bar Mitzvá: fe, tradición y arte; Una huella en el teatro venezolano; La guerra contra los judíos y Anna Frank, una historia vigente, todas ellas, en el marco de su museo itinerante. También se han constituido en citas obligadas sus cinetertulias, realizadas con el apoyo de Cinex, en las que la proyección de una película supone el punto de partida para el intercambio de ideas y la reflexión sobre temas que no pierden vigencia.
De igual manera, el Comité Editorial de EAF realiza un trabajo importante a través de la selección y promoción de proyectos editoriales que realzan la educación en valores promovida por la institución.
Comprometidos con un mundo libre
Satisfecha por la labor cumplida y agradecida por el galardón, Esther “Dita” Cohen, directora general del EAF, comenzó su intervención encomiando la importancia de la B’nai B’rith en Venezuela, sobre cuyos líderes descansa el mérito de la consolidación y aglutinamiento de la inmigración judía en nuestro país, pese a su diversidad de orígenes, tradiciones y lenguas.
A decir de Cohen, los propósitos que han inspirado a la Fraternidad Hebrea en todo el mundo desde sus inicios y los que dieron origen al EAF en Venezuela son muy similares: “La lucha por alcanzar una vida digna para todos los seres humanos, la necesidad de preservar y difundir la solidaridad como valor fundamental de toda la sociedad, el respeto a la diversidad en todos sus aspectos: religioso, étnico, ideológico, nacional y cultural; la responsabilidad individual y comunitaria por el logro de un mundo en el que priven la equidad y la libertad”.
De cara a los retos y amenazas que plantea el mundo actual, Cohen reconoció que la labor que se realiza en el EAF no es suficiente, pero, por eso mismo, desistir no es una opción: “No han desaparecido flagelos como la exclusión social y la persecución religiosa y étnica. Gobernantes inescrupulosos las practican a conciencia y manipulan a las masas para usarlas como sus instrumentos en la prédica del odio. La meta que nos convoca es incorporar a más y más personas que asuman el desafío de alcanzar un mundo libre, armonioso y pacífico”.
“Quienes conformamos el Espacio Anna Frank, al recibir este premio que ustedes tan gentilmente nos han otorgado, nos sentimos aún más comprometidos a seguir el camino trazado para ser siempre merecedores de tan alto honor”, finalizó Cohen.
Espacios para preservar la paz
En un discurso muy personal y, a la vez, imbuido del espíritu de la institución, Nicolás Obregón, coordinador de proyectos y miembro de Juventud Anna Frank, rememoró sus vínculos iniciales con el EAF, que cristalizaron en apoyo económico para que él y otros jóvenes participaran en el programa Coexistencia en Tierra Santa, y para que más tarde, impresionados y llenos de ideas por lo aprendido en Israel, forjaran el proyecto Estudiantes Por la Paz.
La siguiente experiencia de Obregón, y un hito importante en la historia del EAF, fue la muestra Anna Frank, una historia vigente, exhibida por primera vez en el Ateneo de Caracas en el 2008 con motivo del 80° aniversario del nacimiento de la joven judía. Este proyecto realizado con la Casa de Anna Frank en Ámsterdam y la Embajada del Reino de los Países Bajos incorporó a jóvenes universitarios, quienes sirvieron como guías de la exposición y agentes de sensibilización en el proceso de trasmisión de valores.
“Y es que para un joven, que una persona de su misma edad le hable de valores, le llame a la reflexión respecto de las cosas buenas y las cosas malas, y asuma una posición activa frente a las adversidades del país, definitivamente lo llevará a un proceso de reflexión, lo llevará a preguntarse qué estoy haciendo por mi universidad, por mi comunidad, por mi país”, destacó Obregón.
El joven refirió que, cuando sus coetáneos toman parte de las actividades del EAF, “se convierten en una referencia informativa en temas como la historia del Holocausto, derechos humanos, historia de la Segunda Guerra Mundial, vida y obra de Ana Frank, y derecho internacional humanitario”.
“Si me preguntan por qué se le otorgó este premio al EAF, diría sin el menor temor: porque es un Espacio donde todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de conciencia y razón, se comportan fraternalmente los unos con los otros”, concluyó Obregón.
Congratulamos al Espacio Anna Frank por este merecido reconocimiento y esperamos que, por muchos años más, siga desarrollando con su distintivo entusiasmo esa labor —tan necesaria— de estimular el pensamiento, el entendimiento, la convivencia y la defensa de los derechos humanos para el mejoramiento de nuestra sociedad.
*Reseña escrita por Ana García Julio, versión digital en el Nuevo Mundo Israelita: http://www.nmidigital.com/secciones.php?id=3&top_id=7480&s=99

|
|
|
|
|
| Ana García Julio |